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Diez consejos financieros básicos para no financieros

El cuidado de la salud financiera comienza por las cuestiones más básicas y cotidianas, continúa con la gestión del día, el ahorro y se completa con una adecuada planificación financiera para el futuro. En ese camino es también importante cuidar los gastos, así como administrar los ingresos sin perder de vista los imprevistos.

Recibir consejos sobre finanzas personales puede resultar confuso o abrumador, ya que se introducen términos que no son tan comunes. Por ello, la siguiente lista está enfocada en mejorar la salud financiera de cualquier persona, sea cual sea su base de conocimiento financiero.

Tener clara la situación de las finanzas

No hay lugar para la subjetividad en finanzas: hay que ser objetivo para saber en qué situación está cada persona o empresa y así poder tomar decisiones realistas para mejorarla. Calcula a ciencia cierta tus ingresos mensuales y haz una lista de gastos fijos e irrenunciables y otra de gastos variables. Así tendrás una radiografía precisa de tu situación financiera.

Hacer un presupuesto y ceñirse a él

Distingue entre gastos imprescindibles y prescindibles. Para controlar los gastos prescindibles, diseña un presupuesto en el que tengas claro cuánto puedes gastar según tus ingresos y utiliza los topes mensuales como protección ante la tentación de gastar más de la cuenta.

Cuidado con los gastos hormiga

Estos pequeños gastos que hacemos sin pensar —el café del bar, el billete de autobús, unas golosinas o propinas— pueden sumar una cantidad importante al mes. Identifícalos y redúcelos, y conviértelos en ahorro que puedes destinar a imprevistos.

Hacer del ahorro un hábito

Incorpora el ahorro a tu vida diaria: aparta una parte de tus ingresos todos los meses de manera automática y forma un remanente útil en cualquier etapa de tu vida.

Tener un fondo de emergencia es imprescindible

Destina una parte de tu dinero a crear un fondo para imprevistos. Guárdalo poco a poco, incluso si es una pequeña cantidad, y amplíalo según tus posibilidades. Define cuándo utilizar ese fondo y no dudes en hacerlo si realmente es una emergencia.

Ahorrar para la jubilación no es una opción, es una necesidad

No esperes hasta el final de tu vida laboral para preparar tu jubilación. Aparta cada mes una cantidad en productos específicos de ahorro previsional, como planes de pensiones y otros instrumentos cuyo objetivo sea generar rentabilidad a largo plazo.

¿Invertir? Solo con instrumentos que entiendas

Si tienes dinero que no necesitas a corto plazo, puedes pensar en invertir, pero hazlo solo en instrumentos que comprendas y ajusta el riesgo según tus metas. La inversión en Bolsa y fondos gestionados por profesionales puede ser una opción, así como otros productos de renta fija y variable.

Diversificar las inversiones reduce el riesgo

No pongas «todos los huevos en la misma cesta». Diversifica tus inversiones por países, sectores y clases de activos para contrarrestar posibles pérdidas.

Dejarse asesorar

Aunque la educación financiera es cada vez más común, ante decisiones importantes conviene acudir a un profesional. Según tu situación, tus objetivos y tu tolerancia al riesgo, el asesor podrá recomendarte los instrumentos adecuados y ayudarte a ajustar tu estrategia.

Si es necesario endeudarse, hay que informarse bien

Si requieres financiación para una compra grande, compara las opciones entre distintas entidades financieras. Analiza bien la tasa de interés nominal y, sobre todo, la tasa anual equivalente, que incluye comisiones y gastos.


Sigue leyendo sobre resiliencia financiera y salud financiera en los recursos de MAFISA.

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